Creo que sería un gran servicio a la humanidad: Cabinas para gritar. Hay veces en las que me guardo cosas dentro precisamente porque no puedo sacarlas como es debido (tanto lo bueno como lo malo). Creo que todos conocemos esa sensación en la que el cuerpo entero vibra como un metal al rojo, el sabor de la saliva cambia y la boca del estómago late por sí misma. Y entonces sólo quieres gritar y liberar toda esa presión extra dentro de tí.

Hoy, después de mucho tiempo, gritaría de alegría.